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Hubo un tiempo en que pensaba que el corazón era sólo
ese órgano vital que está diseñado para latir y bombear
sangre al resto del cuerpo. Punto.
Todas mis decisiones de vida, mis
planes, mis conversaciones, todo se gestaba desde mi mente. Desde mi cerebro.
Él se encargaba de medir pros y contras, de calcular riesgos, de pensar
soluciones. Filtraba la información que llegaba a mi conciencia y
decidía lo que era posible y lo que no.
Su Verdad era una verdad
racional, que se pudiera demostrar y palpar. Todo lo demás ó
eran tonterías, ó no existía.
También se
encargaba de hacérmelo pasar mal a veces.
Me criticaba
constantemente, me humillaba interiormente, decía que no era lo bastante
lista ó lo bastante guapa. Me comparaba con otras personas
y
siempre salía perdiendo yo.
Lo cierto es que en muchas ocasiones
me ha fastidiado más que ayudado.
Mi mente tomó mil
decisiones, razonadísimas y lógicas, argumentando que era lo
mejor para mí. Recuerdo cuando quise comprarme aquel ático
estupendo, y mi corazón latió cuando vio la terraza amplia, el
sol entrando por las ventanas
Aquella era mi casa. Podía
sentirlo. Era perfecta para mí.
Entonces mi mente
llegó y dijo: "No puede ser. ¡Es demasiado cara!"
Era mentira, no lo era. Creo que tuvo miedo, ó quizá
creyó que yo no merecía aquella casa.
La cuestión
es que, en lugar del ático, me compré un piso más
pequeño (para el que mi cerebro me dio la bendición porque era
más barato), sin terraza, con poco sol
.
Nunca fui feliz
allí. Lo vendí a los dos años. Aún recuerdo pasar
por la puerta del edificio donde estaba el ático, mirando hacia arriba
con nostalgia
No hice caso a mi corazón, que me
decía a gritos "¡Sí, sí, cómpralo!" y
me equivoqué completamente.
Tampoco le hice caso cuando "supe" a
la semana de estar con una pareja sentimental que aquello no iba a funcionar.
De nuevo las interferencias: no seas así, dale una
oportunidad
Mi corazón lo sabía, pero yo, a fuerza de
razonar, cedí.
Me costó siete años de
relación y una separación tremenda. Podía haberme ahorrado
todo el sufrimiento y el tiempo que empleé, pero no quise escuchar, no
quise dejar a mi corazón hablar.
Hoy sé que todo eso tuvo
su enseñanza, y no me arrepiento de nada, sólo te lo cuento para
mostrarte cómo nos complicamos la vida cuando no hacemos caso al
corazón.
Afortunadamente, no siempre ha sido así.
Recuerdo una vez, siendo muy joven, que haciendo autostop me
recogió un señor mayor que yo. Me senté muy tiesa en el
asiento, no sé, algo no iba bien.
Comencé a sentir una
presión en la boca del estómago. Un aviso de peligro claro.
A medio camino, aquel hombre intentó forzarme, y gracias a
estar alerta y hacer caso a esa sensación, a mi corazón que
estaba avisándome (aunque en apariencia no había motivo para
asustarme) pude saltar del coche en marcha, y zafarme de él a tiempo.
Es la diferencia de Pensar desde el Corazón, ó desde la
Mente.
El Corazón tiene acceso a información que la Mente
jamás podrá alcanzar.
Los archivos donde el Corazón encuentra lo que buscas
están demasiado elevados para la Mente. Ella sólo puede
encargarse de lo cotidiano, de lo práctico. No tiene más datos.
Sus razonamientos están basados en lo aprendido de tus padres,
de los vecinos, en la escuela, la televisión. Procesa la
información que ve alrededor, y con ella resuelve los problemas.
Intentemos algo distinto.
En lugar de pensar siempre con la mente, y dejar que el
corazón intervenga de vez en cuando, podríamos invertir el
proceso.
Podríamos Pensar con el Corazón, reconocer la
información que nos llega, y a continuación permitir que la Mente
racional justifique lo que hemos percibido.
Es algo increíble. Totalmente diferente.
Y tiene su
explicación.
La Inteligencia Ilimitada, Creativa e Infalible de tu Yo Superior
se asienta en tu Corazón, en ninguna otra parte de tu
Ser.
Esa inteligencia es infinita, es como conectar con la Biblioteca
Cósmica del Universo, donde está todo, absolutamente todo lo que
existe, toda la información disponible.
Así pues, cuando conectas con tu Corazón, y le
permites decidir, cuando le escuchas y dejas que se exprese, lo que
estás recibiendo no viene de ti como ser humano, sino del lugar divino
donde reside tu Yo Superior.
Por eso decimos que el corazón no se equivoca jamás. Y
es cierto.
En él se encuentra tu Verdad. Cuando habla, "sabes"
que lo que te dice es cierto. Siempre.
Por otra parte, tu Yo Superior
sabe perfectamente qué es mejor para ti, y si le dejas entrar en tu vida
(ya hemos hablado de cómo hacerlo a través de la
meditación), irá guiando tu corazón, tu intuición,
tu visión, hacia lugares impensables para ti hasta ahora.
¿Aún crees que la mente racional es todopoderosa?
Bien, es cierto que puede ser muy potente, pero fue creada para estar al
servicio del corazón. No al revés.
Tu Mente racional fue creada para ser Asistente de la
Intuición y de la Inteligencia Divina que fluye a través de tu
Corazón.
Y si no, haz recuento de cuántas ocasiones hiciste caso de tu
intuición y te equivocaste. Ahora haz lo mismo con tu mente. Ahí
lo tienes.
En la práctica de hoy vamos a tratar de conectar
más conscientemente con nuestro Corazón, con nuestra
Intuición.
Es más fácil de lo que parece.
Escoge un asunto que debas solucionar. Algo que te preocupe, que
suponga un reto para ti. Tráelo a tu mente, piensa en el tema en
sí.
La diferencia entre pensar con el intelecto y hacerlo con el
corazón es que el corazón suele manifestarse de forma más
física.
A veces puedes tener sensación de presión en el plexo
solar, en el pecho ó en la garganta. También en el
estómago (aquí indicando peligro).
Permítete
experimentar estas sensaciones cuando se presenten. ¡Si las acallas,
estás cerrando la puerta a la Inteligencia Divina!
Pongamos un
ejemplo para que veas cómo funciona. Imagínate que deseas dejar
una relación, y no sabes qué hacer. Tienes dudas. Al fin y al
cabo, tu pareja es buena persona, habéis sido felices un tiempo,
tenéis una casa en común, dos perros, la colección de
libros
no sabes si quieres estar solo, no estás bien, pero no
estás tampoco mal del todo.
Haz una lista (mental ó
escrita) de todas las razones que tienes para quedarte con esa persona.
Conforme vayas escribiendo, observa lo que ocurre en tu pecho, en tu plexo
solar.
Fíjate si va creciendo una sensación de
rebeldía, como que en el fondo de tu ser sientes que sí, que todo
eso está muy bien, pero que ya
.ya no le quieres y es mejor ser
valiente, a pesar de los perros, los libros y la hipoteca.
Tu Corazón está hablando. Y por muchas vueltas que
le des, ya sabes cuál será el final.
También sucede al contrario. Algo que en principio parece
negativo, porque la lista de razones elaboradas desde la mente lo desaconseja
totalmente, puede ser aprobado con entusiasmo por el corazón. En ese
caso no se trata de ser poco realista.
Se trata de tener coraje y
vivir desde tu interior, acorde y alineado con lo que tu Yo Superior te
está indicando. Aunque tu decisión parezca una locura, con el
tiempo verás que ha sido lo mejor que has podido hacer.
Practica
con los asuntos que te preocupan, que necesitan ser resueltos, y compara las
soluciones que ambas partes te traerán. Después
bueno, eso
depende de ti.
¿Quieres Ser más Feliz, Estar en Paz y
Encontrar tu Misión en la Vida? Te invito a Pensar desde el
Corazón.
Con todo mi cariño
Carmen Robayna
www.CarmenRobayna.com
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